DEATH NOTE: ANÁLISIS INTROSPECTIVO


LA UTOPÍA DE LIGHT

En el transcurso de la serie Light Yagami revela la fuerza de sus ideales, los cuales no se manifiestan sino hasta que le es conferido el poder de un “Dios de la muerte”, una libreta con la cual puede dar fin a la existencia de cualquier humano solo con escribir su nombre en ella, a fuerza del destino o quizás del azar, esta libreta lanzada al mundo humano por un hastiado dios de la muerte [Ryuk] cuya realidad se redujo a la insustancialidad, cae en manos del mejor estudiante de Japón, un adolescente acomodado con un futuro prometedor; este hecho despierta en sí un gran sentido de justicia y empatía sobre las víctimas del mal terrenal, llevándolo así a su intrincado plan de erigir “un nuevo mundo” libre de injusticias, empleando la libreta para asesinar a delincuentes hasta que eventualmente nadie cometa un crimen jamás.
¿Es posible la existencia de un mundo exento de maldad?
El mal es inherente al hombre, antes de los cimientos de la moralidad que actualmente rige el comportamiento del hombre basado en los preceptos culturales de su sociedad, la concepción del mal no era más que parte de la naturaleza del hombre, el instinto de supervivencia gobernaba su conducta, este le hacía indiferente al dolor ajeno con el fin de asegurar la preservación de su especie, la cacería era el medio principal para conseguirlo, esto debido a su primitiva condición de animal, no obstante, es incuestionable que el hombre está por encima del animal en la escala evolutiva debido a su capacidad para razonar. Durante los primeros vestigios de consciencia sobre el entorno y de sí mismo a través de la evolución, el hombre se vio en la necesidad de rendir culto a diversas entidades o elementos que catalogaban como divinos debido a su papel fundamental para la estabilidad de su especie, para elogiar a estos supuestos dioses [aun cuando tales actos no estuviesen estrictamente relacionados con la supervivencia] se precisaba el uso de la crueldad y el sadismo, con ello pretendían alcanzar el crecimiento espiritual y ahuyentar al mal que ellos mismos profesaban.

Con el transcurrir de los años y con la creación de las primeras culturas se abrió paso a la moralidad y a la diversificación de las religiones con el propósito de organizar una sociedad justa e intentar hallar respuestas a las interrogantes más trascendentales de la existencia, sin embargo, estas creencias morales y religiosas deformaron la concepción del bien y el mal, haciendo triunfar al mal sobre el bien, puesto que, al ser establecidas las clases sociales en las que los adinerados se encuentran en la cumbre se les otorga el poder de controlar a los más débiles lucrándose de sus temores y doctrinas religiosas para asegurar su supervivencia en la supremacía de la jerarquía social, estableciendo una interminable lucha de poder.

Pese a que la moralidad clasifico a las conductas innatas y naturales del ser humano como el mal y las contrasto con un bien “intrínseco” el mal se camufla tras él, nos consume aunque intentemos desafiarlo, nos indigna y nos sobrecoge pero está detrás de nosotros representando nuestras retorcidas tentaciones.

Si la humanidad alcanzará el bienestar universal se vería estancada y representaría un retroceso absoluto en su crecimiento puesto que la única forma de avanzar es siendo empujado por una fuerza externa; la cadena de dolor, guerras, crueldad, sangre, e inconformidad ha sido necesaria para el progreso de la historia, una paz absoluta será siempre precedida por guerra, el hombre ansia esta dosis de dolor ya que es la sensación más genuina y primitiva, el mal es el principio y el fin de la historia de la humanidad.

En conclusión, el ideal utópico de Light Yagami fue siempre irrealizable a partir del momento en el que la libreta toco el mundo humano, convirtiendo a su poseedor en un desquiciado, ávido de poder. Light enmascaro sus acciones criminales con justicia y se auto-proclamo el dios del nuevo mundo, quien lo liberaría del mal, no obstante, no pudo evitar caer ante él, forjándose una paradoja en la que el mal solo puede ser atacado por medio del mismo construyendo una inevitable condena en la que el mal nunca podrá combatirse por su cualidad de ser meramente humano.


LA CORRUPCIÓN DEL PODER

El poder está estrechamente ligado a las nociones del mal, y se evidencia asiduamente durante la serie, el poder de matar despierta las ambiciones de Light y lo corrompe hasta encaminarlo a su propia destrucción.

El poder está vinculado también con el término “libertad” aunque aparenten ser conceptos opuestos, en realidad, uno es causa indirecta del otro; según el filósofo inglés John Locke es libre quién ejerce el poder de realizar o no determinada acción de acuerdo con la dirección de su propia mente. Light tiene la libertad de matar sin tener contacto alguno con su víctima, y aunque se trate de un poder sobrenatural, trasciende este también al poder social; este último tiene como intención aterrorizar y empujar a la sociedad a actuar según las convicciones de Light, las cuales consisten en prevenir actos criminales y conducir a la humanidad al bienestar absoluto pese a los atroces métodos que utiliza para llevarlas a cabo.

Una vez que Light pierde los recuerdos de la Death Note al renunciar a su posesión empieza a cuestionarse si en realidad él es tan buscado criminal llamado Kira, aun cuando el mismo confiesa que a pesar de existir personas tan despiadadas en el mundo no sería capaz de atentar contra sus vidas. Esto quiere decir que, una vez obtenido el poder éste corrompe a su portador obligándolo a adquirir más y más medios para asegurarlo, en la actualidad este es manejado por grandes instituciones financieras, gobiernos, religiones, etc. Los cuales consiguieron colocarse en la cima mediante las necesidades de quienes no lo están, ofreciéndoles una solución disuasiva.

El poder es un deseo humano, quiénes no lo tienen luchan incansablemente para conseguirlo, y quienes lo consiguen van siempre tras más, lo cierto es que cualquiera puede disponer del mismo; ya que, de acuerdo con el profesor Robert Dahl las relaciones de poder abarcarían la totalidad de las relaciones humanas.

Mientras habiten varios individuos en comunidad en la que estén todos en igualdad de condiciones, inevitablemente, tendrán la inclinación de colocarse bajo el mando de alguien a quien le será conferido el poder, este será quién tenga dominio de su voluntad y cuyas aptitudes le posibiliten dirigir y controlar a quienes no dispongan de las mismas, asimismo, este cargo lo puede asumir también quién disponga de bienes, de este modo los demás se verán en la obligación de depender del mismo para sustentarse.

Por lo tanto, el poder no es más que otro de los instrumentos de la maldad, ya que mientras éste permanezca en manos humanas es inusual la circunstancia en la que se emplee para otro fin.

LA MANIPULACIÓN DE LOS MEDIOS

En la serie, además, notamos también el protagonismo de los medios debido a su 
destreza para impartir información sensacionalista acerca de Kira, transfigurando su imagen influyen en la opinión pública, llegando incluso, a los extremos del fanatismo.

¿Cuál es el alcance de los medios?
Desde la propaganda nazi empleada en la Segunda Guerra Mundial se ha demostrado que se puede llegar a grandes multitudes mediante la difusión de imágenes y mensajes disuasivos siempre con el fin de mantener el control social. 

Esto se vive con más vigor en los tiempos actuales, donde han surgido nuevas herramientas para acceder a la información (redes sociales); en un mundo en el cual todo se encuentra a un click, en el que la realidad se corrompe y difunde con miles de distintas intenciones a través de una pantalla, la manipulación mediática ha alcanzado su más alto potencial. Quienes maniobran esto no son más que gobiernos, partidos políticos, grupos extremistas o en el peor de los casos, fanáticos.

En el contexto de la serie la “Televisora Sakura” es quién se encarga de difundir la imagen de Kira, con el propósito de atraer a la audiencia y ganar dinero; en muchas ocasiones evidenciamos que los medios buscan obtener beneficio de cualquier situación, en especial, si esta puede despertar morbo e inquietud en los espectadores, dignificando y sobresaltando la información. Existe en el hombre una extraña fascinación por todo aquello que es considerado inmoral, no obstante, se trata de una atracción culposa que muy pocos se atreven a manifestar, y es precisamente esa minoría la que despierta la curiosidad de la población; es por esto que la imagen y la ideología del (la) delincuente esta siempre en el primer plano de la pantalla.



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