POESÍA: LABERINTOS DEL PENSAMIENTO
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(poemas de mi autoría 2018 - 2023)
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(poemas de mi autoría 2018 - 2023)
ROJO DIAMANTE
Aquella roca,
de fraccionada identidad,
se refleja con inocentes rasgos,
en el vidrio, de mi falaz ventana.
Desprestigiada,
inmóvil e invasiva,
arma y escudo.
Tan impropia de su entorno,
distante, disimulada.
Próxima al infinito,
moldeada por los ríos,
desconstruida,
a traves de su edificación.
Hoy, podrá ser roja,
radiante y seductora,
más aún en el ayer,
seguirá siendo roca.
RIO DE PÉTALOS
Con los ojos adormilados,
siento que pierdo el juicio;
y bajo mis pies fríos,
baila desesperado, un gran río.
El río a crecido, y ha descubierto,
mi corazón entumecido.
Así que se ha llevado,
parte de mí consigo;
dejando mis objetivos,
en el inminente olvido.
En visiones he visto,
cómo el río son simples pétalos;
que, me recuerdan de improvisto,
mis tropiezos desencaminados.
Sin embargo,
sé que, este río de pétalos es mío,
con el recuerdo del tiempo que se fue;
yo, lo he construido.
RENUNCIAR
Quiero renunciar a mi cuerpo,
Al agotamiento y a la desesperación de sentirse humano,
Ansio flotar como una pluma, suave y ligera,
Acariciar el viento y sabotear al tiempo con sus dudas.
Quiero renunciar al ruido y a las horas,
Convertir mis ojos en pequeñas rocas,
Para pisotearlas hasta olvidar lo que con ellos se observó,
Y mis labios en un mar de olas,
Para ahogar en él mi voz.
Quiero reposar en lo alto de un árbol,
Pertenecer al reino del silencio,
Y desechar de mi alma el miedo.
Olvidar que existen las preguntas,
Y el anhelo de buscar un sentido,
Sepultar que fui testigo de injusticias,
Desde el resguardo del olvido.
Quiero renunciar a mi cuerpo,
A sus perversiones, apetitos y deseos,
Quiero deshacer de las arenas del tiempo,
El registro de mi nacimiento.
PÉTALO
Recordé, hace mucho,
Ver a un pétalo ser despojado de su plenitud,
Cuando una ráfaga de viento,
Quebró aquella suave flor.
Sus pétalos se perdieron en el firmamento,
Tan solo uno sobre el asfalto cayó,
Lucía tan ínfimo pero aún mantenía su color.
Al principio parecía ser un esbozo a la libertad,
Pero tarde comprendí,
Que en realidad estaba atrapado en una prisión.
Aquel pétalo nunca pudo ser parte de otra flor,
En todas partes hay un lugar que ya ha sido tomado,
Así que en medio de la nada, solo permaneció.
En cuánto cada día llegaba a su fin,
Se hizo más consciente de su finitud,
Y la intensidad de su color fuerza perdió.
Siempre fue su anhelo alcanzar un lugar seguro,
Aun cuando su nulidad e insignificancia.
Inevitablemente,
Lo arrastraran en la dirección contraria.
Incontables veces, lo perdí de vista,
Pues siempre era pisoteado,
Por la suela de un zapato diferente,
Dejándolo completamente irreconocible.
Fue visto incluso, surcando los cielos,
En el pico de un ave,
Sin importar que estuviese en lo más alto,
O por el contrario, en lo más bajo,
No podía evitar el ser lastimado.
Desde cualquier perspectiva,
Se hizo testigo de todo tipo de atrocidades y noblezas,
Que lo adentraron en una contradicción.
Al interior de su propia existencia,
Y aunque se hacía más pequeño,
Por cada minuto que pasaba,
Dicho pétalo también fue amado.
Alguien, en medio de la acera,
Lo sostuvo en sus manos,
Y aún con sus cicatrices,
Lo encontró hermoso.
Pero el amor es solo un espejismo,
Un susurro y un delirio,
Que se desvanece en cuanto florece.
Se avergonzaba tanto de sí mismo,
Que se resistió a ser amado,
Por lo que aquella vez,
Literalmente, se rompió,
En miles de pedazos.
AMARTE O MORIR
Envuelto por tu mórbido perfil en llamas,
Sobrevivo a través de placeres clandestinos,
Tú, tatúas en mi piel los restos de tantas otras almas,
Calcinadas en el fuego de tus labios asesinos.
Lejos del mundo,
Resisto en visiones rítmicas de tu figura,
Tan cerca de ser un vagabundo,
Hechizado por tu naturaleza impura.
Martirizado por mis fantasías delirantes,
Tan solo deseo arrancar de mi pecho las náuseas,
Pues ya hay quién rasgue tus caderas,
Mientras continuó anhelando que me ames.
Interminable infierno que embriago a mi corazón,
Es tu recuerdo, jovial y delicado,
Imperdonable certeza que nubló mi razón,
Fue tu amor, sombrío y olvidado.
De mi necio espíritu enamorado,
No queda más que el aroma de tu piel,
Y, el seductor movimiento de tu vestido,
Que resaltaba tus ojos color miel.
Aunque, entre olvidar tu dulce rostro y ser feliz,
La vida me permitiese decidir,
Argumentaría que el conocerte fue un plácido desliz,
Y, sin duda, elegiría amarte, o morir.
PAYASO
A las orillas del destino,
Veo mi rostro reflejado,
En las olas del mar.
Olas que se tiñen de rojo,
Esperando ansiosamente,
Verme llorar.
Al otro lado del cielo,
Un reloj de arena,
Anuncia mi final.
Todo en este sofocante paisaje,
Me confiesa sutilmente,
Que soy alguien,
Imposible de amar.
Mi rostro fluctuante,
Luce igual al de un payaso,
Que transforma mi dolor,
En una sátira.
De la mano con la fatalidad,
El destino no desiste,
En atraer mi llanto.
Sin embargo, estoy aquí,
Riendome de mi misma,
Y de esta cómica tragedia,
De la cual soy protagonista.
EN EL AYER
Sumergida estoy en esta noche fría,
Incapaz de recordar,
La sofocante ironía,
De aquello que anhele olvidar.
Mientras mi mente buscaba retroceder,
Dolorosamente fui empujada por la vida hacia adelante,
En las memorias de un empañado ayer.
Golpeé las puertas de mi pasado,
Una y otra vez,
Pero buscando un significado,
No obtuve respuestas ni señales.
Intensamente más real que cuando lo viví,
Sentí el ayer,
Cuando desesperadamente,
Algunas huellas, deseé ser capaz de deshacer.
Quién yo era hace un segundo,
Ahora, estoy aquí,
Intentando recordar,
Queriendo ver hacia atrás,
O hacia adelante,
Fracaso una vez más.
En esta caótica vida,
Me lancé al abismo de la incomprensión,
Esperando sobrevivir,
A la contradicción del sentir.
En un eterno ahora,
Que se desvanece entre mis manos,
Estoy atascada,
Mientras arden en mi ser,
Los sentimientos que anhelo proteger.
Pero van deprisa,
Aquellas manecillas,
Provocando en mi el temor,
De que mi corazón desista.
REVELACIÓN
En esa fútil noche, desperté
Al interior de un falaz sueño,
Quemando mis pupilas, una luz centelleante,
Se deslizaba por el nostalgico azul del cielo.
Sentí familiar el jadeo de un extraño,
Quién susurraba incongruencias en mi oído,
El rojo trágico del astro develo el engaño,
En el umbral de mi destino debí haber huido.
A través de aquellas grietas en sus ojos,
Se filtraban mis más íntimos pesares,
Sobre el firmamento se desgarraban mis anhelos,
Mientras oculto permanecía su rostro entre las nubes.
Aquel deslumbrante universo onirico,
Tan solo un par de segundos sobrevivió,
Antes de convertirse en una pesadilla,
En la que su mirada sangrienta se reflajaba en la luna llena.
Entre una pesadilla y la realidad,
Era casi imperceptible la diferencia,
Mis convicciones sobre dicha noche giraban en torno a la futilidad,
Luego descubrí que aquello escondía…una revelación retorcida.
CRISTAL
A través de mil cristales predestinados,
Manchados de oscura tinta,
Se reflejan, mis ojos abnegados,
Liberando un sollozo sobre una ilusión extinta.
Limitada por aquel paisaje invariable,
Dibujo sobre sus mismos rasgos,
Con la burda creencia de que un movimiento risible,
Podría hacerme salir del margen y delinear flamantes trazos.
Inevitablemente, a causa de la fatalidad,
Dicha pretensión, se ve ensombrecida,
Más allá del lienzo no existe otra verdad,
Solo el eco de una retorcida monotonía.
En una pintura en la cual no giran las manecillas,
Teñida en sangre, soy un alma inmortal,
A dónde quiera que intente escapar,
Descubriré a mis ojos marchitos, reflejados en el cristal…
PROMESA
En el umbral caótico de la vida,
Se tatua sobre nuestra piel,
Con la apariencia de un eterno carrusel.
Un pacto inevitable con el final.
Cada movimiento es un testimonio,
Del amanecer que nunca llega,
Cada pensamiento es un indicio,
De nuestra obsesión con el mañana.
Nos preguntamos,
Con el miedo latente de seguir estando a la deriva,
Que será de nosotros, un segundo más tarde,
Eternamente fieles a una expectativa.
Entre el girar interminable del carrusel,
Y el incesante ruido de una vida sin respuestas,
Solo cortejamos a la muerte,
Cómo otra más de nuestras esperanzas.
Mientras esperamos,
Se ríe la muerte del momento desperdicado,
En el que ya no seremos,
Más que un anhelo olvidado.
AMANECER
Bajo un cielo alunado,
Reposa mi cuerpo adormecido,
En este insulso rincón del cosmos,
Fuimos condenados.
Del intenso palpitar de este instante,
Solo sobrevivirá un abrasador silencio,
Y toda aflicción será invisible,
Ante un nuevo amanecer.
El cristalino azul del mar,
Contemplará mi alma naufragarse,
En este viaje hacia ningún lugar.
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